La Oficina Marroquí de Propiedad Industrial y Comercial (OMPIC) clausuró el pasado 21 de mayo la novena edición del programa de formación Certificado de Animador en Propiedad Industrial (CAPI), en el que participaron 29 profesionales de 14 países africanos. La iniciativa, impulsada por la Academia Marroquí de Propiedad Industrial y Comercial, consolida la estrategia de Rabat para posicionarse como hub continental en propiedad intelectual, un ámbito clave para atraer inversiones y reforzar su influencia diplomática y económica.

Un programa que suma ediciones

El CAPI, que se imparte desde 2017, ha formado a más de 200 expertos de 30 países africanos en sus nueve ediciones. En esta ocasión, los participantes procedían de naciones como Costa de Marfil, Senegal, Camerún, Madagascar o Túnez, entre otras. La formación abarca desde la redacción de patentes hasta la gestión de marcas y la lucha contra la falsificación, competencias cada vez más demandadas en un continente en plena industrialización.

Según fuentes de la OMPIC, el programa busca «armonizar las prácticas en propiedad industrial en África y crear una red de expertos locales capaces de asesorar a empresas e instituciones». La Academia Marroquí, centro de formación del organismo, actúa como referente regional al impartir cursos homologados internacionalmente.

El objetivo es armonizar las prácticas en propiedad industrial en África y crear una red de expertos locales capaces de asesorar a empresas e instituciones.

Implicaciones geopolíticas

La ofensiva formativa de Marruecos en África no es casual. El reino alauí compite directamente con España y otros actores europeos por la influencia en el continente, donde la propiedad industrial se ha convertido en un vector de soft power. Mientras Rabat refuerza su presencia a través de la cooperación técnica, la posición española en foros africanos de propiedad intelectual pierde peso relativo.

La estrategia marroquí se inscribe además en el marco del Plan de Aceleración Industrial 2014-2020 y su continuación, que buscan convertir al país en un polo de innovación y fabricación. La formación de cuadros africanos en propiedad industrial facilita después la armonización de registros de patentes y marcas, allanando el camino a las empresas marroquíes que operan en el continente.

La clausura del programa contó con la presencia del director general de la OMPIC, quien destacó que «Marruecos aspira a ser el socio preferente de África en materia de propiedad industrial». La novena edición del CAPI refuerza así una red de cooperación que ya se extiende por más de la mitad de los países africanos.