El pasado 18 de mayo, Marruecos celebró en Londres la edición 2026 del Morocco Capital Markets Days (MCMD), un evento con el que el país norteafricano busca atraer inversores internacionales y consolidar su posición como centro financiero de referencia en África. La iniciativa, impulsada por las autoridades marroquíes, se enmarca en la estrategia del Reino para competir con plazas europeas como Madrid o Londres.

El regreso al «investment grade» como impulso

Marruecos basa parte de su atractivo en la reciente recuperación del estatus de «Investment Grade», otorgado por las principales agencias de calificación crediticia. Este reconocimiento, perdido durante la pandemia, ha permitido al país recuperar la confianza de los mercados internacionales y rebajar los costes de financiación. Según fuentes oficiales marroquíes citadas durante el evento, el objetivo ahora es «dar un salto cualitativo en la atracción de capital extranjero».

El MCMD 2026 reunió en la capital británica a representantes del Gobierno de Marruecos, banqueros de inversión y gestores de fondos internacionales. Las presentaciones se centraron en las oportunidades que ofrece el mercado de capitales marroquí, especialmente en sectores como las energías renovables, la automoción y la agricultura, así como en las reformas regulatorias emprendidas para facilitar la inversión extranjera.

Competencia con las plazas europeas

La ofensiva diplomático-financiera de Marruecos se produce en un contexto de creciente competencia entre los hubs financieros del sur de Europa y el norte de África. Mientras que Madrid, París y Lisboa tratan de atraer flujos de inversión hacia la región mediterránea, Marruecos aspira a convertirse en la puerta de entrada a África para los inversores globales. La proximidad geográfica y los acuerdos comerciales con la Unión Europea y Estados Unidos son los principales argumentos esgrimidos por las autoridades marroquíes.

El evento londinense forma parte de una gira internacional más amplia que incluye visitas a centros financieros de Asia y Oriente Próximo. Marruecos busca así diversificar sus fuentes de financiación y reducir su dependencia del crédito internacional, en un momento en que la economía global afronta tensiones inflacionistas y subidas de tipos de interés.