El déficit comercial de Marruecos ha aumentado un 18,4% interanual durante los primeros meses de 2026, según los datos de intercambios exteriores publicados este lunes por el medio marroquí La Vie éco. El incremento refleja una creciente dependencia importadora que debilita la posición negociadora del reino alauí frente a sus socios comerciales, especialmente España, su principal proveedor.
Importaciones al alza en todos los sectores clave
El fuerte crecimiento del déficit se ha visto impulsado por compras récord en varias categorías de productos. Las importaciones de productos brutos han escalado un 48,8%, hasta los 19.230 millones de dirhams (unos 1.800 millones de euros). También destacan los productos terminados de equipo, con un alza del 21,8% (72.600 millones de dirhams), y los productos de consumo final, que subieron un 15,2% (72.970 millones de dirhams).
Los semiproductos registraron un incremento más moderado, del 2,7%, hasta los 56.920 millones de dirhams. La única categoría que experimentó un descenso fue la de productos alimenticios, que cayeron un 5,9%, hasta los 31.510 millones de dirhams, según los datos de la Oficina de Intercambios Exteriores de Marruecos.
Una debilidad estructural que España puede aprovechar
El deterioro continuado de la balanza comercial marroquí expone la fragilidad de su modelo económico, fuertemente dependiente de insumos extranjeros para sostener su tejido industrial y energético.
Para España, primer exportador a Marruecos, esta evolución supone una ventaja estratégica en las negociaciones bilaterales —desde acuerdos pesqueros hasta la gestión de fronteras—, ya que Rabat necesita mantener el flujo comercial con su vecino para no agravar el desequilibrio externo. Países como Francia y China también se benefician de este patrón, aunque con menor intensidad exportadora que España.
La publicación de estos datos coincide con las tensiones diplomáticas latentes entre ambos países por el Sáhara Occidental y los flujos migratorios. Fuentes gubernamentales españolas no han hecho comentarios de momento, pero en los círculos económicos madrileños se considera que el déficit gemelo de Marruecos —comercial y fiscal— reduce su capacidad para imponer condiciones en la mesa de diálogo.




