Marruecos se ha consolidado como la primera economía industrial de África, según un informe del Banco Africano de Desarrollo (BAfD) publicado el 28 de mayo de 2026. El reino alauí supera así a Sudáfrica, que durante décadas lideró el sector en el continente, así como a otras economías magrebíes como Egipto, Argelia y Túnez.

El logro es el resultado de veinte años de estrategias sectoriales que el país ha venido impulsando desde mediados de la década de 2000, con planes como el Pacto Nacional para la Emergencia Industrial o la Estrategia Industrial 2014-2020. Estas políticas han permitido a Marruecos diversificar su tejido productivo, atraer inversión extranjera directa y desarrollar sectores clave como la automoción, la aeronáutica, la agricultura transformada y las energías renovables.

Un crecimiento sostenido frente a la competencia regional

Según el BAfD, Marruecos ha logrado un incremento sostenido de su valor añadido industrial, apoyado en una infraestructura moderna —como el puerto Tánger Med— y en acuerdos de libre comercio con la Unión Europea y Estados Unidos. La proximidad geográfica y los costes laborales competitivos han convertido al país en una plataforma de exportación para empresas europeas que buscan deslocalizar producción.

El ascenso industrial marroquí tiene implicaciones directas para los intereses estratégicos de España en África y el Mediterráneo. Al reforzar su competitividad, Marruecos se posiciona como un rival industrial que compite por la misma inversión extranjera y por mercados de exportación en sectores donde España también es fuerte, como la automoción y la agroindustria.

La superación de Sudáfrica, que afronta problemas estructurales como los cortes de electricidad y la incertidumbre política, marca un hito simbólico y material para Marruecos, que aspira a convertirse en un hub industrial de referencia para todo el continente africano.