El organismo público marroquí Oficina Nacional de Electricidad y Agua Potable (ONEE) ha firmado con el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (BERD) un acuerdo de préstamo por valor de 250 millones de euros (aproximadamente 2.800 millones de dirhams) destinado a modernizar sus infraestructuras de producción y distribución de agua potable. La operación, anunciada el 9 de junio de 2026, se enmarca en los esfuerzos del reino alauí por hacer frente al estrés hídrico crónico que afecta a la región.

Un refuerzo estratégico para la seguridad hídrica marroquí

El préstamo del BERD, una institución financiera internacional creada en 1991 para apoyar las economías de Europa del Este y que ha extendido su radio de acción al norte de África, permitirá a la ONEE acelerar la rehabilitación de redes de distribución, modernizar plantas de tratamiento y reducir las pérdidas de agua, que en algunas ciudades marroquíes superan el 30%. Según fuentes del Banco, el programa también incluye mejoras en la gestión digital del ciclo del agua.

Marruecos, que sufre sequías recurrentes y una sobreexplotación de sus acuíferos, ha convertido la seguridad hídrica en una prioridad nacional. El país duplica su capacidad de desalinización y ha puesto en marcha un ambicioso plan de construcción de presas, con más de 40 nuevos embalses proyectados. La financiación del BERD se suma a otros créditos internacionales, como los 130 millones de euros del Banco Africano de Desarrollo (BAfD) otorgados en 2025 para el mismo fin.

Implicaciones para la competencia agrícola con España

La mejora de las infraestructuras hídricas marroquíes tiene una lectura directa para España, su principal competidor en el sector agrícola. Marruecos es ya el primer exportador de tomates a la UE y ha incrementado su cuota en cultivos como los frutos rojos, los cítricos y el aceite de oliva. Una mayor disponibilidad de agua para riego, acompañada de tecnologías más eficientes, podría elevar aún más la productividad del campo marroquí, que ya se beneficia de costes laborales más bajos y de acuerdos comerciales preferenciales con la Unión Europea.

El refuerzo hídrico de Marruecos reduce su dependencia de los recursos compartidos con España, como las cuencas del Guadalquivir y del Ebro, y consolida su posición como potencia agroexportadora en el Mediterráneo, según analistas del sector.

Además, el reino alauí ha anunciado inversiones en el norte del país, cerca de la frontera con los enclaves españoles de Ceuta y Melilla, donde la presión demográfica y el turismo incrementan la demanda de agua. En 2025, España y Marruecos firmaron un memorando de cooperación hídrica, pero la brecha inversora sigue siendo notable: mientras que España dedica unos 2.000 millones de euros anuales a infraestructuras del agua, la inversión marroquí ha crecido un 40% en tres años, según datos del Gobierno de Rabat.

El préstamo del BERD, por tanto, no solo refuerza la capacidad hídrica de Marruecos, sino que también incide en la balanza competitiva entre ambos países. Rabat busca reducir su dependencia de las precipitaciones y garantizar el suministro para una población creciente (37,5 millones de habitantes) y para su pujante sector agroindustrial, que representa el 12% del PIB y da empleo al 40% de la población activa rural.