El jefe de Gobierno marroquí, Aziz Akhannouch, ha declarado este viernes que Marruecos continuará implementando la asociación excepcional reforzada con Francia, en un mensaje de continuidad estratégica que llega en un momento de competencia geopolítica e industrial en el norte de África. La declaración, realizada en Rabat, refuerza la proyección marroquí hacia Europa y África como parte de una política exterior que busca equilibrar alianzas tradicionales con nuevas oportunidades.
Akhannouch afirmó literalmente:
Le Maroc poursuivra la mise en œuvre du partenariat d’exception avec la France
El jefe del Gobierno marroquí subrayó que la ejecución del acuerdo se apoyará en un refuerzo de los mecanismos de seguimiento para asegurar el cumplimiento de los compromisos y acelerar los proyectos en curso. Este anuncio consolida la relación bilateral, que ya se había intensificado tras la visita de Estado del presidente francés Emmanuel Macron a Marruecos en octubre de 2024.
Implicaciones para el equilibrio regional
La reafirmación marroquí de su vínculo con Francia se produce en un contexto de creciente tensión diplomática y económica con España. Rabat busca maximizar su influencia tanto en el Magreb como en el África subsahariana, donde la presencia francesa sigue siendo significativa. La asociación excepcional incluye áreas clave como la energía renovable, la industria automotriz, la agricultura y la gestión migratoria.
Según fuentes diplomáticas marroquíes, citadas por medios locales, esta alianza permite a Marruecos acceder a financiación preferencial y transferencia tecnológica francesa, al tiempo que Francia asegura un socio estable en el Magreb para contrarrestar la influencia de otros actores como China o Turquía. La semana pasada, Marruecos inauguró una planta de hidrógeno verde financiada con capital francés, y hay al menos cinco proyectos más en fase avanzada.
El anuncio de Akhannouch se alinea con la estrategia de Marruecos de convertirse en hub regional para la producción de energías limpias y la fabricación de componentes eléctricos, sectores donde la cooperación con París es prioritaria. Francia, por su parte, busca mantener su peso económico en el continente africano frente a la creciente penetración de Pekín, que ya es el primer socio comercial de varios países subsaharianos.
Este giro de Marruecos, que reafirma su apuesta por París, llega en un momento de revisión de la política exterior francesa en África, donde ha tenido que replegarse en el Sahel. La alianza con Rabat permite a Francia conservar una base logística clave y un socio diplomático sólido en el Magreb.




