El Gobierno marroquí ha reactivado las conversaciones con la francesa Dassault Aviation para la adquisición de cazas Rafale, ante los reiterados retrasos en la entrega de los F-16 encargados a Estados Unidos. La maniobra responde a la estrategia de Rabat de diversificar sus fuentes de armamento, según fuentes de las Fuerzas Armadas Reales (FAR) consultadas por medios africanos.
Retrasos en los F-16 y presión sobre el calendario
Marruecos firmó en 2023 un contrato con la estadounidense Lockheed Martin para la modernización de su flota de F-16 y la adquisición de nuevas unidades. Sin embargo, los plazos de entrega se han alargado, lo que ha llevado al reino alauí a buscar alternativas para no perder el ritmo de su plan de modernización militar. La reapertura del dossier Rafale constituye un movimiento pragmático que, según analistas, también busca presionar a Washington para que acelere los suministros.
La competición entre el caza estadounidense y el francés no es nueva. Rabat ya evaluó el Rafale antes de decantarse por el F-16, pero las condiciones actuales, con el conflicto en Ucrania tensionando las cadenas de suministro globales, han reabierto el escenario. Francia, por su parte, ha mostrado interés en reforzar sus lazos militares con Marruecos, un cliente tradicional de su industria de defensa.
Implicaciones regionales para España
La decisión de Marruecos tiene consecuencias directas para la industria de defensa española y para el equilibrio militar en el Mediterráneo. España, que compite con Francia en el mercado de armamento norteafricano y mantiene una estrecha vigilancia sobre la modernización de las FAR, observa con atención cualquier movimiento que pueda alterar la correlación de fuerzas en la región. La posible incorporación del Rafale a la aviación marroquí supondría un salto cualitativo frente a los actuales F-16 Block 52, aunque el coste unitario del aparato francés es significativamente superior.
Marruecos no descarta tampoco evaluar el F-35 de Lockheed Martin, aunque el precio y las restricciones tecnológicas de Washington hacen menos probable esa opción a corto plazo. Por ahora, Rabat mantiene abiertos todos los frentes para reforzar su capacidad de negociación frente a sus proveedores.




