El director general de la Dirección General de Impuestos (DGI) de Marruecos, Younes Idrissi Kaitouni, ha defendido este miércoles el sistema fiscal del país como una herramienta clave de soberanía y confianza para los inversores. En una intervención pública, Kaitouni recordó que Rabat ha impulsado un ambicioso proceso de modernización tributaria, cuyas bases se sentaron durante las Asisiones Nacionales sobre Fiscalidad de 2019.

Un instrumento de poder económico

Las declaraciones del responsable tributario marroquí se producen en un contexto de creciente competencia entre Marruecos y España por atraer inversión extranjera. La reforma fiscal marroquí busca ofrecer un marco predecible y competitivo, en un momento en que ambos países rivalizan por convertirse en plataforma logística e industrial para empresas europeas y norteamericanas.

Según Kaitouni, el sistema impositivo no solo debe servir para recaudar, sino también como instrumento de confianza que genere estabilidad jurídica y económica. La modernización, que incluye la simplificación de trámites y la digitalización de la administración tributaria, pretende aumentar la base de contribuyentes y reducir la evasión fiscal.

Marruecos avanza mientras España debate

Mientras Marruecos acelera su reforma, España continúa inmersa en el debate sobre la presión fiscal y el impacto de los impuestos en la competitividad empresarial. La apuesta marroquí por una fiscalidad más ágil y atractiva podría traducirse en una ventaja comparativa para captar proyectos de inversión que hasta ahora tenían a la Península Ibérica como destino preferente.

Kaitouni subrayó que la soberanía fiscal es parte de la soberanía nacional, y que Marruecos está decidido a utilizar este instrumento para reforzar su autonomía económica y su atractivo como socio fiable. Las declaraciones se enmarcan en una estrategia más amplia del Reino alauí por posicionarse como hub regional.