La naviera GNV (MSC Group) ha celebrado este lunes en Tánger la ceremonia de bautizo del GNV Aurora, su nuevo buque insignia, en un gesto que subraya su compromiso estratégico con Marruecos como centro logístico regional. La compañía ha anunciado el despliegue de dos de sus buques más modernos —el GNV Aurora y el GNV Virgo— en la ruta Génova-Tánger Med, lo que consolida la conexión entre el norte de África y el sur de Europa.

La apuesta por Tánger Med

La elección de Tánger para la ceremonia no es casual. El puerto Tánger Med se ha convertido en uno de los principales hubs de transbordo del Mediterráneo, compitiendo directamente con instalaciones españolas como Algeciras o Valencia. La presencia de MSC, uno de los mayores operadores de transporte marítimo del mundo, refuerza la posición de Marruecos como plataforma logística clave en la ruta entre Europa, África y América.

«Marruecos es un socio estratégico para nosotros», han señalado fuentes de la naviera durante el acto, según recoge la agencia local MAP. La compañía no ha facilitado cifras de inversión ni el volumen de carga previsto, pero la puesta en servicio de dos buques gemelos de última generación en una misma ruta evidencia la apuesta a largo plazo.

Competencia con los puertos españoles

El movimiento de GNV se produce en un contexto de creciente rivalidad entre los puertos marroquíes y españoles por captar tráfico de contenedores y pasajeros. Mientras que Algeciras ha visto estancado su crecimiento en los últimos años, Tánger Med ha experimentado un aumento sostenido de sus volúmenes, apoyado en tarifas competitivas y una ubicación geográfica privilegiada en el estrecho de Gibraltar.

La decisión de MSC de concentrar sus buques más modernos en la ruta con Marruecos, en detrimento de otras conexiones, ha sido interpretada por analistas del sector como una señal de que el centro de gravedad logístico del Mediterráneo occidental se está desplazando hacia el sur. «España debe tomar nota», apuntan fuentes del sector naviero consultadas por este diario. «Si no se mejoran las infraestructuras y la competitividad fiscal, corremos el riesgo de perder más tráfico hacia Marruecos».