El Ministerio de Sanidad y Protección Social de Marruecos ha puesto en marcha una hoja de ruta para consolidar su industria farmacéutica a escala continental, con el respaldo del Banco Mundial y la Fundación Gates. El objetivo es reducir la dependencia externa de medicamentos y vacunas, al tiempo que el país aspira a convertirse en un polo logístico y productivo para toda África.
El anuncio, realizado el 20 de mayo de 2026, supone un movimiento estratégico en un sector crítico para la soberanía sanitaria. Marruecos busca así competir en un mercado donde países como España mantienen intereses consolidados. La iniciativa, enmarcada en la política de autonomía sanitaria del reino alauí, prevé inversiones significativas en capacidad productiva, aunque las autoridades no han precisado aún el montante total ni los plazos concretos.
Engage, avec le Groupe de la Banque Mondiale et de la Gates Foundation, le lancement d’une feuille de route pour le positionnement du Maroc comme hub pharmaceutique et logistique régional.
El ministro de Sanidad marroquí ha liderado el proceso, que cuenta con la asistencia técnica y financiera de ambos organismos internacionales. La colaboración con la Fundación Gates, una de las mayores filantrópicas del mundo, subraya la dimensión global del proyecto, mientras que el Banco Mundial aportará su experiencia en desarrollo de infraestructuras sanitarias en países emergentes.
La hoja de ruta se enmarca en la estrategia nacional de industrialización farmacéutica que Rabat viene impulsando desde la pandemia de covid-19, cuando la escasez global de vacunas expuso la fragilidad de las cadenas de suministro. Marruecos ya ha dado pasos en esa dirección, como la construcción de una planta de producción de vacunas en Benguerir, financiada parcialmente con créditos del banco mundial, pero el nuevo plan aspira a abarcar toda la cadena de valor, desde la fabricación de principios activos hasta la distribución.
Para el reino alauí, el momento es clave. La competencia por erigirse en hub farmacéutico africano es intensa, con actores como Sudáfrica, Egipto o Senegal también en liza. Sin embargo, la ubicación geográfica de Marruecos, en la puerta de Europa y con acuerdos comerciales preferenciales con la Unión Europea y Estados Unidos, le otorga una ventaja logística que pretende explotar.
El movimiento no ha pasado desapercibido en Madrid, donde el sector farmacéutico español, uno de los más pujantes de Europa, observa con atención la posible pérdida de cuota en el mercado africano. España exporta anualmente cerca de 1.000 millones de euros en productos farmacéuticos al continente, y Marruecos es su segundo socio en la región tras Argelia. La hoja de ruta marroquí podría, por tanto, reconfigurar el mapa de la industria farmacéutica en el Mediterráneo occidental.




