El Gobierno marroquí ha autorizado una apertura de créditos suplementarios por valor de 20.000 millones de dirhams (unos 1.800 millones de euros) para hacer frente a gastos imprevistos, según anunció este lunes en Rabat el ministro delegado de Presupuesto, Fouzi Lekjaa. La medida refleja la tensión fiscal que atraviesa el reino alauí, en un contexto de inflación persistente y desastres naturales.
Los fondos se destinarán principalmente a tres áreas: la Caisse de Compensation, que gestiona los subsidios a productos básicos; la recapitalización de empresas públicas con problemas financieros; y la reparación de daños causados por las recientes inundaciones que han afectado a varias regiones del país. Lekjaa explicó que el objetivo es preservar el poder adquisitivo de los ciudadanos y garantizar la continuidad de los servicios públicos
.
Señales de agotamiento fiscal
La decisión se produce después de que Marruecos haya visto cómo sus reservas de divisas se reducían y el déficit público se ampliaba, en parte por el encarecimiento de las importaciones energéticas y la sequía que lastra la producción agrícola. La factura de la compensación se ha disparado un 15% en el último año, según fuentes del Ministerio de Hacienda, lo que obliga a recurrir a créditos adicionales apenas dos meses después de aprobarse los presupuestos de 2026.
El Fondo Monetario Internacional ya advirtió el pasado abril que el modelo de subsidios marroquí resultaba insostenible a largo plazo
y recomendaba una reforma gradual. Sin embargo, el Ejecutivo de Aziz Akhannouch ha optado por mantener los apoyos para evitar un estallido social en un año electoral.
Impacto en la competencia con España
La inyección de fondos públicos a empresas estatales podría interpretarse como un intento de sostener sectores estratégicos como la energía o el transporte, donde Marruecos compite directamente con operadores españoles en el norte de África. La tensión fiscal marroquí contrasta con la relativa estabilidad presupuestaria de España, que mantiene su déficit por debajo del 3% del PIB este ejercicio, según datos de la Comisión Europea.
Por otro lado, las inundaciones han revelado la vulnerabilidad de las infraestructuras marroquíes, especialmente en las regiones de Tánger y Alhucemas, donde las lluvias torrenciales de abril causaron al menos 30 muertos y daños millonarios. El crédito extraordinario permitirá acelerar las obras de emergencia, aunque la oposición parlamentaria ha criticado la falta de transparencia en la asignación de los fondos.




