El Reino de Marruecos está considerando la adquisición de entre 12 y 18 cazas de combate Rafale F4, la versión más avanzada del avión fabricado por Dassault Aviation, según ha informado la revista francesa Capital. La operación, en fase de estudio, busca modernizar la flota de las Fuerzas Reales Aéreas marroquíes y tendría un impacto directo en el equilibrio militar regional, especialmente en el Mediterráneo y el Sáhara Occidental.

Refuerzo militar en el norte de África

La posible compra se enmarca en el programa de modernización militar de Marruecos, que ya ha adquirido en los últimos años material bélico de Estados Unidos, Israel y Francia. El Rafale F4 es un caza polivalente de cuarta generación mejorada, capaz de realizar misiones de superioridad aérea, ataque a tierra y reconocimiento. Su incorporación supondría un salto cualitativo frente a la vecina Argelia, que cuenta con una flota de cazas Sukhoi Su-30 y MiG-29 de origen ruso.

La negociación se lleva a cabo entre Rabat y París, según fuentes citadas por Capital, aunque no se han revelado detalles del posible coste ni del calendario de entrega. Marruecos ya opera una veintena de cazas F-16 estadounidenses modernizados, así como Mirage F1 franceses, lo que facilitaría la transición logística al nuevo modelo galo.

Implicaciones para España

La eventual llegada de estos cazas al arsenal marroquí altera el equilibrio estratégico en el Mediterráneo occidental y el entorno del Sáhara, una zona de especial interés para España. Rabat mantiene una reivindicación de soberanía sobre Ceuta y Melilla, y el Pecho del Lobo —un islote próximo a la costa marroquí— ha sido escenario de incidentes en los últimos años. La modernización de la aviación marroquí podría traducirse en una mayor capacidad de proyección de fuerza en el estrecho de Gibraltar.

El Ministerio de Defensa español sigue con atención las adquisiciones militares de Marruecos, según fuentes diplomáticas consultadas. España opera actualmente cazas Eurofighter Typhoon y F-18, y tiene previsto incorporar los F-35 a partir de 2030. La compra de los Rafale F4 por parte de Marruecos refuerza la lógica de mantener una capacidad aérea disuasoria en el flanco sur del dispositivo aliado de la OTAN.