Cinco años después del estallido del escándalo Pegasus, la prensa internacional ha publicado nuevas revelaciones que apuntan a que los servicios de inteligencia marroquíes espiaron a una exembajadora de Argelia en Madrid. La noticia, difundida este viernes 17 de julio de 2026, reaviva las tensiones diplomáticas entre España y Marruecos que ya se desataron en 2021, y sitúa en el foco la seguridad nacional española y las relaciones con Argelia.
Según los nuevos documentos, la exdiplomática argelina fue blanco del software espía Pegasus, desarrollado por la empresa israelí NSO Group. La operación habría sido ejecutada por la Dirección General de la Vigilancia del Territorio (DGST), el servicio de inteligencia interior de Marruecos. El caso Pegasus salpicó a Marruecos en julio de 2021, cuando una investigación de varios medios internacionales reveló que el reino alauí había utilizado el programa para espiar a periodistas, activistas y políticos, incluido el presidente francés Emmanuel Macron.
La elección de una exembajadora argelina en Madrid no es casual. Argelia y Marruecos mantienen una rivalidad histórica, agravada por el conflicto del Sáhara Occidental y el apoyo de Rabat a la autonomía del Sáhara bajo soberanía marroquí, mientras que Argelia respalda al Frente Polisario. España, por su parte, se ha visto atrapada entre ambos países: en 2021, el escándalo Pegasus provocó una crisis diplomática con Marruecos después de que el Gobierno español admitiera que el móvil del presidente Pedro Sánchez había sido infectado con el software. Ahora, el nuevo caso implica a una diplomática argelina acreditada en Madrid, lo que añade un elemento de tensión adicional.
Las revelaciones ponen sobre la mesa la vulnerabilidad de las comunicaciones diplomáticas y la capacidad de los servicios de inteligencia extranjeros para actuar en territorio español. La exembajadora, que no ha sido identificada públicamente, residió en Madrid durante su misión diplomática, y el espionaje se habría llevado a cabo mientras ejercía su cargo. Este hecho supone un desafío a la soberanía española, ya que el espionaje a diplomáticos extranjeros en suelo nacional está prohibido por las convenciones internacionales.
Hasta el momento, ni el Ministerio de Asuntos Exteriores español ni las autoridades marroquíes se han pronunciado oficialmente. La noticia, difundida por medios internacionales, no detalla si el caso ha sido remitido a la justicia española o si el Gobierno de Sánchez tiene previsto tomar medidas diplomáticas. Lo que sí está claro es que el escándalo Pegasus, lejos de cerrarse, continúa generando ondas de choque en las relaciones entre los países del Magreb y España.




