La economía marroquí ha registrado un notable dinamismo emprendedor durante el primer trimestre de 2026, con la creación de 25.520 nuevas empresas, según los datos oficiales de registro mercantil. La cifra supone un ritmo de aproximadamente 280 nuevas compañías al día, lo que refleja la pujanza del tejido empresarial del país norteafricano.
Predominio de las sociedades unipersonales
Por formas jurídicas, la Sociedad de Responsabilidad Limitada con Asociado Único (SARL AU) —equivalente a la sociedad unipersonal de responsabilidad limitada— continúa siendo la estructura preferida por los emprendedores marroquíes, concentrando el 66,5% de las inscripciones. Le sigue la Sociedad de Responsabilidad Limitada (SARL), con un 32,6% del total. Ambas figuras suman más del 99% de las nuevas empresas creadas en el periodo, según los registros del organismo oficial competente.
La preferencia por la SARL AU responde a su simplicidad administrativa y a la limitación de responsabilidad del socio único, un formato cada vez más extendido en economías emergentes. En contraste, las sociedades anónimas y otras formas jurídicas apenas tienen presencia en el nuevo tejido empresarial marroquí.
Un competidor estratégico en el Mediterráneo
El dinamismo emprendedor de Marruecos cobra especial relevancia para España, dado que ambos países compiten por atraer inversiones y posicionarse como plataformas logísticas e industriales en la cuenca mediterránea. Mientras Marruecos acelera su creación de empresas, España ha registrado en periodos similares cifras comparables pero con un contexto de mayor madurez económica: en 2025 se crearon en España una media de unas 100.000 empresas por trimestre, aunque la comparación debe matizarse por el tamaño y la estructura económica de cada país.
El dato marroquí, procedente de los registros oficiales del Gobierno, se enmarca en un contexto de reformas favorables a la inversión y de creciente interés de capital extranjero, especialmente en sectores como la automoción, la aeronáutica y las energías renovables.




