El Reino de Marruecos ha situado como prioridad de Estado la creación de una base industrial y tecnológica de defensa propia. Para ello, analiza el modelo de Corea del Sur, un país que en veinte años pasó de ser un protegido militar de Washington a convertirse en el décimo exportador mundial de armamento, según ha trascendido este jueves en medios marroquíes.
La estrategia marroquí aspira a reducir su dependencia exterior y competir directamente con potencias regionales y europeas, especialmente con España, que cuenta con una industria armamentística consolidada y es uno de los principales proveedores de material militar a África.
El salto surcoreano como modelo
El caso de Corea del Sur ofrece un ejemplo de transformación acelerada. En dos décadas, el país asiático ha desarrollado una industria capaz de fabricar carros de combate, fragatas y aviones de combate, y ha logrado colocar sus productos en mercados tradicionalmente dominados por Estados Unidos y Europa. Marruecos aspira a replicar esa senda mediante la transferencia de tecnología y la creación de empresas mixtas con fabricantes internacionales.
El reino alauí ya ha dado pasos en esa dirección con la firma de acuerdos con compañías israelíes y francesas, pero la referencia surcoreana aporta un modelo de autonomía progresiva. Según fuentes consultadas por la prensa marroquí, Rabat estudia la creación de un organismo central de compras e I+D similar a la Agencia de Adquisiciones de Defensa surcoreana.
Implicaciones para el equilibrio regional
El refuerzo de la capacidad industrial marroquí en defensa tiene implicaciones directas para el equilibrio militar en el norte de África y el Sahel. Marruecos compite con Argelia, principal cliente de Rusia en la región, y busca posicionarse como polo de producción para el continente africano. Empresas españolas del sector, que mantienen contratos en Marruecos, podrían ver erosionada su cuota de mercado si Rabat opta por sustituir importaciones por producción local.
La decisión también se enmarca en la estrategia de diversificación de socios que Marruecos impulsa desde hace años, combinando alianzas con Estados Unidos, Francia, Israel y, ahora, la experiencia asiática. El Ministerio de Defensa marroquí no ha realizado declaraciones oficiales sobre este plan, pero fuentes locales subrayan que el gabinete real considera la industria armamentística un pilar de la soberanía nacional a largo plazo.




