El ministro del Interior marroquí, Abdelouafi Laftit, mantuvo el pasado martes dos reuniones con los líderes de los principales partidos políticos del país para coordinar los preparativos del próximo proceso electoral legislativo. Según informó el ministerio, los encuentros sirvieron para revisar las medidas organizativas y operativas de cara a los comicios, así como para informar a las formaciones políticas del balance de la revisión de los censos electorales.
Las reuniones, que tuvieron lugar el 14 de julio de 2026, forman parte del calendario previsto por las autoridades marroquíes para garantizar la transparencia y el correcto desarrollo de las elecciones. Aunque no se ha anunciado una fecha concreta para los comicios, el proceso se enmarca en el ciclo electoral establecido por la Constitución marroquí.
Laftit, que ostenta la cartera de Interior desde 2017, es una pieza clave en la organización de los procesos electorales en Marruecos. Su departamento es el responsable último de la logística, el censo y la supervisión de los comicios. La reunión con los partidos políticos busca también trasladar las garantías de un proceso limpio y equitativo, en un contexto en el que la credibilidad electoral es un factor de estabilidad para el reino alauí.
Marruecos celebra elecciones legislativas cada cinco años. Los anteriores comicios tuvieron lugar en septiembre de 2021, con la victoria del partido islamista Justicia y Desarrollo (PJD) en aquel momento, aunque posteriormente se formó un gobierno de coalición liderado por el liberal Aziz Akhannouch. El próximo proceso electoral se presenta como una prueba para el sistema político marroquí, que ha logrado mantener una notable estabilidad en un entorno regional convulso.
Desde el punto de vista de las relaciones con España, la organización de elecciones en Marruecos es un asunto de especial interés para el Gobierno español, dada la estrecha colaboración en materia migratoria, antiterrorista y económica. Un proceso electoral ordenado y creíble en el país vecino refuerza la cooperación bilateral y evita tensiones que puedan afectar a la agenda común.




