La prensa marroquí sostiene que el sistema educativo del país se ha convertido en un instrumento clave para el soft power de Marruecos en el continente africano. Un análisis publicado este 23 de mayo de 2026 señala que la educación nacional, pese a sus críticas internas, contribuye a la proyección de influencia regional.
La educación marroquí vuelve a estar de moda, y es mejor así. Nuestro sistema educativo contribuye incluso al soft power de Marruecos en África. ¿Quién lo hubiera dicho?
Según esta lectura, el hecho de que la educación marroquí recupere relevancia refuerza la capacidad del país para competir con otros actores en África, especialmente en un contexto donde la cooperación educativa y el intercambio de estudiantes son vistos como vectores de diplomacia blanda.
Influencia regional sin datos concretos
El análisis marroquí no ofrece datos numéricos, pero subraya que el sistema educativo, a menudo criticado por su calidad, genera un efecto de atracción sobre países africanos francófonos y vecinos del Sahel. La formación de elites extranjeras en universidades marroquíes y la presencia de becas para estudiantes africanos serían, según la prensa marroquí, ejemplos de esta influencia.
El enfoque contrasta con las habituales valoraciones negativas que recibe el sistema educativo dentro del propio Marruecos, donde se denuncian carencias estructurales y bajos niveles de aprendizaje. No obstante, desde Rabat se insiste en que la educación es un pilar de la estrategia exterior del reino alauí.
La publicación se enmarca en un debate recurrente sobre la eficacia del sistema educativo marroquí y su papel en la proyección geopolítica del país, en un momento en que Marruecos busca consolidar su liderazgo en África.




