El Consejo de Gobierno de Marruecos ha adoptado este jueves en Rabat dos proyectos normativos clave para su desarrollo económico y formativo: una reforma de la ley de derechos de autor y un decreto sobre establecimientos universitarios. Ambas iniciativas buscan adaptar el país a los retos tecnológicos y de capital humano que plantea la competencia con España, su vecino y rival estratégico en el norte de África.

El proyecto de ley n.º 013.26, presentado por el ministro de Juventud, Cultura y Comunicación, modifica la ley 2.00 sobre derechos de autor y derechos conexos. Según explicó el Gobierno marroquí, el texto pretende acompañar las mutaciones tecnológicas y digitales aceleradas relativas a la explotación de obras literarias y artísticas. La reforma actualiza la normativa de propiedad intelectual para ofrecer mayor protección a los creadores y atraer inversiones culturales en un mercado digital que cruza fronteras con facilidad, especialmente el que comparten Marruecos y España.

Por otro lado, el Consejo de Gobierno aprobó el decreto n.º 2.25.561, que modifica el decreto n.º 2.90.554 sobre establecimientos universitarios y residencias universitarias. Presentado por el ministro de Educación Superior, Investigación Científica e Innovación, el decreto se enmarca en la reforma continua del sistema universitario marroquí, con el objetivo de modernizar las infraestructuras y mejorar la calidad de la enseñanza para formar profesionales competitivos. Esta medida es especialmente relevante en un contexto de competencia por el talento y la inversión con España, donde las universidades españolas atraen a miles de estudiantes extranjeros, incluidos marroquíes.

Ambas decisiones reflejan la voluntad de Marruecos de equiparar su marco legal y educativo a los estándares europeos, en un momento en que la relación bilateral con España combina cooperación y rivalidad. La reforma de los derechos de autor podría facilitar acuerdos de coproducción cultural y tecnológica, mientras que la modernización universitaria busca retener a los jóvenes marroquíes y captar a estudiantes de África subsahariana y Oriente Próximo, compitiendo directamente con la oferta española.