El Gobierno marroquí, liderado por Aziz Akhannouch, ha puesto en marcha una estrategia de industrialización con horizonte 2040 que apuesta por las baterías, el ferrocarril y los equipos para energías renovables. El plan, recogido por medios locales, busca posicionar al reino alauí como un hub industrial en sectores estratégicos donde España mantiene una fuerte presencia, como la automoción, los componentes ferroviarios y las energías limpias.

Según ha trascendido del Ejecutivo marroquí, la hoja de ruta contempla cuatro grandes apuestas: la fabricación de baterías para vehículos eléctricos y almacenamiento energético; el desarrollo de la industria ferroviaria, incluyendo material rodante y componentes; la producción de equipos para energías renovables, como aerogeneradores y paneles solares; y las infraestructuras energéticas, con especial atención al hidrógeno verde y las interconexiones eléctricas.

Competencia directa con la industria española

La iniciativa supone un desafío directo para la industria española, especialmente en sectores donde el tejido productivo de España es referente. Marruecos, con costes laborales más bajos y acuerdos comerciales con la Unión Europea y Estados Unidos, aspira a captar inversiones extranjeras que hasta ahora se dirigían al sur de Europa. Según fuentes del ministerio de Industria marroquí, el plan pretende «reforzar la soberanía económica del país y crear cadenas de valor de alta competitividad».

El sector de las baterías es particularmente estratégico: Marruecos cuenta con recursos minerales como el cobalto y el fosfato, y ya ha atraído a fabricantes chinos y europeos. En el ámbito ferroviario, el país proyecta ampliar su red de alta velocidad y modernizar el material rodante, lo que abre oportunidades para empresas locales frente a las españolas, que hasta ahora dominaban el mercado norteafricano en este segmento.

Horizonte 2040: un plan sin cifras concretas

El documento no detalla inversiones ni objetivos cuantitativos, pero sí establece un marco temporal hasta 2040, con revisiones periódicas. El Gobierno marroquí confía en que la estabilidad política, la proximidad a Europa y las mejoras en infraestructuras logísticas atraigan a multinacionales que buscan diversificar sus cadenas de suministro fuera de Asia.

El plan ha sido bien recibido por los socios del partido gubernamental, el RNI, que ven en la industrialización una palanca para reducir el paro juvenil y aumentar las exportaciones. No obstante, analistas marroquíes advierten de que la competencia con países como España o Túnez será intensa, y que el éxito dependerá de la formación de mano de obra cualificada y de la capacidad de financiación pública.