Yassine Oukacha, diputado del partido gobernante marroquí Rassemblement National des Indépendants (RNI), se ha convertido en el presidente más joven de un grupo parlamentario en la historia del país magrebí. Su trayectoria, desde el barrio de Ben M’Sick, en los suburbios de Casablanca, hasta la Asamblea, ilustra la renovación generacional impulsada por el partido que lidera el primer ministro Aziz Akhannouch.

Oukacha, que entró en el Parlamento en las elecciones legislativas de 2021, ha ido escalando posiciones dentro del RNI hasta asumir la presidencia del grupo parlamentario en la Cámara de Representantes. Con apenas 28 años, su elección refleja la apuesta del partido por cuadros jóvenes formados en sus filas, según informó la prensa marroquí.

De Ben M’Sick a la primera línea política

Nacido en Ben M’Sick, un distrito popular de Casablanca, Oukacha estudió Ciencias Políticas y se afilió al RNI durante su juventud. Su carrera política ha estado marcada por un fuerte compromiso con la acción local y la defensa de los intereses de su circunscripción. En el Parlamento, ha participado en comisiones clave relacionadas con la juventud y el desarrollo territorial.

El RNI, partido en el poder desde 2021, ha promovido perfiles como el de Oukacha para contrarrestar la imagen de una élite política envejecida. Su ascenso coincide con la apuesta de Marruecos por una diplomacia parlamentaria activa, en la que las nuevas generaciones de legisladores desempeñan un papel relevante en las relaciones con Europa y el Magreb.

Clave en la política exterior marroquí

La presencia de jóvenes como Oukacha en puestos de liderazgo parlamentario refuerza la estrategia de Marruecos de presentar una imagen modernizadora ante sus socios internacionales, especialmente en un contexto en el que las relaciones con España y la Unión Europea son prioritarias. El propio rey Mohamed VI ha instado a las instituciones a incorporar talento joven en la gestión pública.

Con Oukacha al frente del grupo parlamentario del RNI, el partido gobernante busca garantizar la cohesión de su bancada y proyectar una imagen de renovación en el hemiciclo, donde el debate sobre el Sáhara Occidental y las alianzas estratégicas del país ocupa un lugar central.