Las remesas enviadas por los marroquíes residentes en el extranjero aumentaron un 10% entre enero y abril de 2026, hasta alcanzar los 3.700 millones de euros, según los datos publicados este martes por la Oficina de Cambios de Marruecos. Esta cifra sitúa a las transferencias de los emigrantes como la principal fuente de divisas del país norteafricano, superando al turismo y a la exportación de fosfatos.
Un pilar económico clave
El incremento interanual del 10% consolida la tendencia al alza de estos flujos, que en 2025 convirtieron a Marruecos en el segundo mayor receptor de remesas desde España, solo por detrás de Colombia. La comunidad marroquí en el exterior, estimada en más de cinco millones de personas, ha demostrado una creciente capacidad de ahorro y transferencia, incluso en un contexto de ralentización económica en Europa.
Las remesas han superado al turismo y los fosfatos, sectores tradicionalmente dominantes en la economía marroquí, según destaca el informe oficial.
El auge de las remesas reduce la dependencia marroquí de sectores volátiles como el turismo, que en 2025 aún no había recuperado plenamente los niveles prepandemia, y los fosfatos, cuyos precios han fluctuado en los mercados internacionales. La estabilidad de estos flujos fortalece la balanza de pagos de Marruecos y respalda sus reservas de divisas.
Implicaciones estratégicas
Para Rabat, este crecimiento refuerza su posición como principal competidor económico de España en el norte de África, al disponer de una fuente de financiación externa estable que permite mantener el consumo interno y la inversión pública. Según analistas económicos consultados por la agencia oficial MAP, las remesas se han convertido en un amortiguador ante las crisis externas y un instrumento para sostener la demanda interna.




