Marruecos e Indonesia han firmado este miércoles en Yakarta un acuerdo de reconocimiento mutuo de certificación halal, en un movimiento que consolida al reino alauí como hub estratégico en el comercio islámico y que, según analistas, desplaza a España en un sector de creciente importancia económica.

El acuerdo fue suscrito por el embajador marroquí en Indonesia, Redouane Houssaini, en representación del Instituto Marroquí de Normalización (IMANOR), y la Agencia Indonesia de Garantía de Productos Halal (BPJPH). La reconnaissance mutuelle de la certification halal permitirá que los productos certificados por cualquiera de las dos entidades sean aceptados automáticamente en el país del otro.

Indonesia es el país con mayor población musulmana del mundo, con más de 230 millones de fieles. España, que hasta ahora era uno de los principales proveedores de productos cárnicos halal a Indonesia –a través de empresas como el grupo Vall Companys o la cooperativa Covap–, queda fuera del acuerdo, lo que supone un golpe para la industria alimentaria española y para su diplomacia económica, que había tratado de posicionar al país como puerta de entrada europea al mercado halal.

Un sector en disputa

El mercado halal mueve anualmente más de 2 billones de dólares en todo el mundo, y Marruecos lleva años compitiendo con España por captar una parte de ese flujo. El reino magrebí ha invertido en la modernización de su infraestructura de certificación y en la apertura de oficinas comerciales en países islámicos del sudeste asiático.

El pacto con Indonesia, el primer acuerdo de este tipo que Marruecos cierra con un país asiático, refuerza su candidatura como hub halal global frente a otros competidores como Malasia, Turquía o la propia España. Fuentes diplomáticas marroquíes citadas por la agencia MAP subrayaron que el acuerdo «abre nuevas oportunidades para la exportación de productos cárnicos y agroalimentarios marroquíes a uno de los mercados más exigentes del mundo».

Para España, el desafío es doble: no solo pierde la ventaja competitiva que le daba su cercanía geográfica con Marruecos, sino que ahora se enfrenta a un competidor directo que ofrece certificación homologada en uno de los destinos más codiciados del comercio halal.