Rabat ha sido la sede del Programa Ejecutivo de Liderazgo de ANCA-CERT, una iniciativa regional destinada a formar a altos cargos africanos en ciberseguridad. El evento, organizado por la Dirección General de Seguridad de los Sistemas de Información (DGSSI) de Marruecos, confirma la ambición del país de convertirse en el principal hub de ciberseguridad en el Mediterráneo y África, por delante de competidores como España.

El programa, cuyo contenido ha sido diseñado por ANCA-CERT –la organización que agrupa a los Equipos de Respuesta a Incidentes de Seguridad Informática (CERT) de la región–, busca coordinar el liderazgo africano en la materia y promover una estrategia común frente a las crecientes amenazas cibernéticas. La elección de Rabat como sede no es casual: Marruecos viene realizando una apuesta decidida por la ciberseguridad como palanca de desarrollo económico y geopolítico.

Según fuentes de la DGSSI, citadas por medios locales, el curso ha reunido a una veintena de responsables de seguridad digital procedentes de países del norte y oeste de África. Durante varias jornadas, los participantes han abordado gobernanza de la ciberseguridad, gestión de crisis, cooperación internacional y transferencia de conocimiento. La iniciativa se enmarca en los objetivos del Plan Nacional de Ciberseguridad de Marruecos, que aspira a posicionar al reino como referente continental en apenas cinco años.

La competencia con España, que hasta ahora era considerado el polo mediterráneo más avanzado en ciberseguridad, se intensifica. Mientras el país vecino mantiene un centro de excelencia en ciberseguridad en León y participa activamente en la Agencia de la Unión Europea para la Ciberseguridad (ENISA), Marruecos busca capitalizar su proximidad geográfica con Europa y su estabilidad institucional para atraer inversiones y talento. Con este tipo de programas, Rabat pretende demostrar que puede ofrecer un entorno seguro y preparado para liderar la respuesta a ciberataques en la región.

El impacto del programa de ANCA-CERT va más allá de lo formativo: contribuye a tejer una red de confianza entre los países participantes, facilitando el intercambio de inteligencia sobre amenazas y la coordinación de respuestas conjuntas. Marruecos, que ya acoge la sede de la Oficina Regional de Ciberseguridad de la Unión Internacional de Telecomunicaciones para África, refuerza así su perfil como anfitrión de iniciativas multilaterales clave.

Aunque no se han facilitado cifras concretas sobre el presupuesto o el número de alumnos, la organización ha calificado la experiencia como «muy satisfactoria» y ha anunciado que la segunda edición se celebrará previsiblemente en 2027 en un país aún por determinar. De momento, Rabat se consolida como el epicentro de la ciberseguridad africana, un título que España ya no puede dar por descontado.