Marruecos ha superado a Sudáfrica como la nación más industrializada de África, según el último informe del Banco Africano de Desarrollo (BAfD). El país norteafricano ha logrado la tasa de desarrollo industrial más rápida del continente en el periodo 2010-2024, un hito que refleja su estrategia de crecimiento centrada en la automoción, el textil y la agroindustria.

El informe, hecho público durante la cumbre anual del banco en 2026, sitúa a Marruecos por delante de Sudáfrica, que tradicionalmente había ocupado el primer puesto. Este avance convierte al reino alauí en un rival estratégico directo de España en sectores clave como la fabricación de coches, la confección textil y la transformación agroalimentaria, donde ambos países compiten por inversión extranjera y cuota de mercado.

Un crecimiento sostenido en el norte de África

Según el BAfD, la industrialización marroquí se ha visto impulsada por políticas gubernamentales de atracción de capital extranjero, zonas francas y acuerdos comerciales con la Unión Europea y Estados Unidos. El informe destaca que el sector automovilístico marroquí ha duplicado su producción en la última década, mientras que la industria textil ha consolidado su posición como proveedor de cadenas europeas.

Marruecos ha logrado la tasa de desarrollo industrial más rápida en el continente africano en el periodo 2010-2024, según el Banco Africano de Desarrollo.

El ascenso de Marruecos supone un desafío para la economía española, especialmente en sectores como la automoción, donde las plantas marroquíes compiten directamente con las españolas en costes laborales y logística. Además, la agroindustria marroquí ha ganado terreno en frutas y hortalizas, un mercado tradicionalmente dominado por el campo español.

El informe del BAfD no ofrece cifras concretas sobre el valor añadido industrial de cada país, pero sitúa a Marruecos como el principal polo manufacturero del continente, por delante de Sudáfrica, Egipto y Nigeria. La tendencia refuerza la posición de Marruecos como plataforma industrial hacia Europa y África, en línea con los planes del rey Mohamed VI de convertir el país en un hub regional.