El director de la Oficina Central de Investigaciones Judiciales (BCIJ) de Marruecos, Cherkaoui Habboub, ha revelado que 130 marroquíes combaten actualmente en filas de grupos terroristas en África, según una entrevista publicada el 30 de mayo por el diario marroquí Al Ahdath Al Maghribiya. La declaración, difundida este miércoles, subraya la preocupación por la radicalización de menores y la amenaza que supone para la seguridad regional.
Habboub alertó sobre la rápida radicalización de menores, un fenómeno que, según el responsable antiterrorista marroquí, se ha acelerado en los últimos años. Los combatientes se concentran en la región del Sahel, donde grupos afiliados a Al Qaeda y al Estado Islámico operan con creciente impunidad.
Las autoridades marroquíes mantienen una cooperación activa con los servicios de inteligencia de países vecinos y aliados occidentales para contener el flujo de combatientes y desmantelar células de captación. La amenaza no es nueva para España: la proximidad geográfica de Marruecos y la presencia de células dormidas en el norte de África hacen de este fenómeno un factor de riesgo directo para la seguridad nacional.
Hoy asistimos a una importante radicalización de menores, que son captados a través de las redes sociales y enviados a zonas de conflicto en África.
El director del BCIJ no precisó el número de menores implicados, pero subrayó que la cifra de 130 combatientes marroquíes es la estimación más precisa disponible. Marruecos ha sido en los últimos años un objetivo recurrente de atentados yihadistas, aunque la acción preventiva de sus fuerzas de seguridad ha logrado neutralizar varias células.
El Sahel se ha convertido en el principal foco de inestabilidad en el continente africano, con grupos terroristas que controlan vastas zonas de Malí, Burkina Faso, Níger y Chad. La presencia de combatientes marroquíes en estas regiones supone un reto añadido para los servicios antiterroristas, que temen el retorno de estos individuos radicalizados a sus países de origen.




