La campaña cerealera en Marruecos registra unos rendimientos excepcionales de hasta 57 quintales por hectárea, según datos difundidos por las autoridades agrícolas. El buen resultado, correspondiente a la cosecha de 2026, refuerza la competitividad del sector primario marroquí y reduce su dependencia de las importaciones de grano.

La mayor parte de la producción se concentra en tres regiones: Casablanca-Settat, Fez-Mequinez y Marrakech-Safí. Estas tres demarcaciones aglutinan conjuntamente cerca del 84% del volumen total recolectado a nivel nacional, según los datos oficiales del Ministerio de Agricultura, Pesca Marítima, Desarrollo Rural y Aguas y Bosques.

El rendimiento medio de 57 qx/ha es significativamente superior al de campañas anteriores, que se vieron afectadas por sucesivas sequías. La cifra fue comunicada durante la presentación del balance de la campaña agrícola 2025-2026, en la que también se destacó la mejora de las técnicas de riego y la distribución de semillas certificadas.

Competencia agrícola con España

El auge de la producción cerealista marroquí tiene una lectura geopolítica directa para España, primer proveedor de cereales de Marruecos. Según datos del Ministerio de Agricultura español, las exportaciones de trigo y cebada a Marruecos superaron los 1.200 millones de euros en 2025, una cifra que ahora podría reducirse si el país norteafricano consolida su autosuficiencia.

La campaña marroquí se ha beneficiado de unas precipitaciones más abundantes que en los tres ejercicios anteriores, con una media de 350 mm en las zonas cerealeras, lo que ha permitido recuperar la producción tras las pérdidas de 2023 y 2024. Las autoridades de Rabat han señalado que la cosecha será suficiente para cubrir las necesidades internas durante los próximos seis meses, aunque persisten incertidumbres sobre el almacenamiento y la logística de distribución.

Marruecos ha puesto en marcha un plan estratégico para reducir su factura cerealera, que en 2025 alcanzó los 2.800 millones de dólares (unos 2.540 millones de euros). El plan incluye incentivos a la siembra de variedades resistentes a la sequía y la ampliación de la superficie irrigada, con el objetivo de alcanzar una producción estable de 8 millones de toneladas anuales a medio plazo.