Marruecos ha puesto sobre la mesa una de sus debilidades estratégicas en el ámbito marítimo: la falta de capital humano formado para operar su flota. Durante las primeras Assises maritimes nationales, celebradas en Tánger, el país norteafricano reconoció que la escasez de profesionales cualificados limita su capacidad de proyección en el Mediterráneo y el Atlántico, en un contexto de creciente rivalidad naval con intereses españoles en el Estrecho.
Un talón de Aquiles revelado
El evento, organizado por el gobierno marroquí con actores del sector marítimo nacional, puso el foco en el déficit de formación como uno de los “ángulos muertos” del debate marítimo del país. Medios locales como Telquel.ma destacaron que, detrás de los anuncios sobre infraestructuras portuarias y expansión de la flota, el factor humano sigue siendo un cuello de botella.
Según fuentes del sector citadas durante las jornadas, la flota marroquí carece de personal suficiente en áreas como navegación, ingeniería naval y logística portuaria, lo que dificulta la materialización de los ambiciosos planes de desarrollo marítimo anunciados por Rabat en los últimos años.
Implicaciones para la competencia en el Estrecho
La debilidad formativa marroquí tiene consecuencias directas para la posición de España en el Estrecho de Gibraltar, una de las rutas marítimas más transitadas del mundo. Marruecos compite directamente con los intereses navales españoles en la zona, y su incapacidad para formar tripulaciones lastra su capacidad de disuasión y proyección.
El Ministerio de Transporte y Logística marroquí ha señalado que la formación marítima es “una cuestión de soberanía nacional”, según recogen las actas del encuentro. “Sin marinos formados, no hay flota que valga”, declaró un portavoz oficial durante las jornadas. La declaración subraya la urgencia de abordar este desafío para evitar que la brecha de capital humano mine la estrategia marítima del país.
Las Assises concluyeron con el compromiso de crear un plan nacional de formación marítima que incluya la modernización de las escuelas náuticas y la atracción de jóvenes hacia carreras del sector. Sin embargo, analistas marroquíes advierten de que los resultados tardarán años en materializarse, lo que mantiene a Marruecos en una posición de desventaja frente a competidores regionales como España, que cuenta con una larga tradición y centros de formación consolidados.




