Marruecos ha puesto en marcha un programa especial de rehabilitación y reinserción social dirigido a personas condenadas por delitos de terrorismo que han regresado de zonas de conflicto como Irak, Siria o la región del Sahel. La iniciativa, anunciada este miércoles por el Gobierno marroquí, busca reintegrar a estos individuos en la sociedad y prevenir la reincidencia, según fuentes oficiales.
El programa, gestionado previsiblemente por la Delegación General de Administración Penitenciaria y Reinserción, se enmarca en la estrategia de desradicalización que el país norteafricano viene aplicando desde hace años. Marruecos es uno de los Estados del Magreb más activos en la lucha antiterrorista y mantiene una estrecha cooperación en esta materia con España y otros países europeos.
Los beneficiarios del programa son expresidiarios que, tras cumplir condena, han sido liberados o están en fase de reinserción. El plan incluye asistencia psicológica, formación profesional y seguimiento social, con el objetivo de facilitar su retorno a la vida civil y evitar que vuelvan a involucrarse en actividades terroristas.
El anuncio llega en un contexto de creciente preocupación por el posible regreso de combatientes extranjeros de zonas de conflicto, un fenómeno que afecta tanto a los países de origen como a los de tránsito. Marruecos ya ha sido escenario de atentados perpetrados por individuos radicalizados, como los de Casablanca en 2003 y los ataques de 2011 en Marrakech.
Aunque el Gobierno marroquí no ha precisado el número de internos que participarán en el programa ni su presupuesto, la iniciativa subraya el compromiso del país con la desradicalización como herramienta de seguridad interior. Expertos en la región señalan que la reinserción de excombatientes es clave para evitar la reagrupación de células y la propagación del yihadismo en el Sahel.




