El territorio de Guelmim-Oued Noun, en el sur de Marruecos (Sáhara Occidental), acelera su transformación con los grandes proyectos del Nuevo Modelo de Desarrollo de las provincias del Sur, según ha informado el Gobierno marroquí este 24 de junio de 2026. La iniciativa busca dinamizar sectores como el turismo sostenible, la economía azul, las energías renovables y las infraestructuras estratégicas, con el objetivo de convertir la región en un nuevo polo de crecimiento del reino.

Este plan de desarrollo refuerza la presencia marroquí en el Sáhara Occidental, debilitando la opción de autodeterminación saharaui y presionando a España en su posición sobre el conflicto. La región de Guelmim-Oued Noun, fronteriza con Mauritania, se abre además al continente africano como plataforma comercial y logística.

Infraestructuras y energías renovables

Entre los proyectos destacados se encuentran la ampliación del puerto de Tan-Tan, el desarrollo de parques eólicos y solares en la zona, y la mejora de la red de carreteras que conectan la región con el resto del país. Estas actuaciones están enmarcadas en el Nuevo Modelo de Desarrollo de las provincias del Sur, lanzado en 2025 por el Gobierno marroquí.

El objetivo es atraer inversión privada y generar empleo local, especialmente entre la población joven, para fijar la población en la zona y evitar la emigración hacia el norte. Las autoridades marroquíes consideran que el desarrollo económico es la mejor vía para consolidar la soberanía en el territorio.

Presión sobre España

La aceleración de estos proyectos tiene una lectura geopolítica directa: Marruecos busca que la comunidad internacional, y en particular España, reconozca su soberanía sobre el Sáhara Occidental. El plan de desarrollo pretende demostrar que la integración de la región es irreversible, marginando las tesis independentistas del Frente Polisario y debilitando la posición de quienes defienden un referéndum de autodeterminación.

Para España, que mantiene una postura oficial a favor de una solución política consensuada dentro del marco de la ONU, el avance marroquí supone una presión adicional para alinear su posición con la de Rabat, como ya ocurrió en 2022 con el giro en la postura del Gobierno español respecto al Sáhara.