La Oficina Nacional de Ferrocarriles de Marruecos (ONCF) ha anunciado que las obras de la línea de alta velocidad (LGV) entre Kenitra y Marrakech han alcanzado un 30% de ejecución, según un comunicado emitido el 25 de mayo de 2026. Este corredor estratégico, que forma parte del plan de expansión ferroviaria del reino alauí, permitirá reducir significativamente los tiempos de viaje y reforzará la conectividad entre las principales ciudades del país.

Una reducción drástica de los tiempos de trayecto

Una vez completada, la LGV permitirá cubrir la ruta Tánger-Marrakech en aproximadamente 3 horas y 30 minutos, frente a las 6 horas y 30 minutos actuales. Del mismo modo, el trayecto entre Rabat y Tánger se reducirá a menos de 3 horas y 30 minutos. La línea, que discurre paralela a la autopista A1 y a la vía convencional, forma parte del ambicioso plan de modernización de la red ferroviaria marroquí.

Este proyecto permitirá reducir fuertemente los tiempos de viaje. El trayecto Tánger-Marrakech pasará de cerca de 6h30 a 3h30, mientras que Rabat-Tánger no tomará más que una hora menos.

El anuncio se produce en un contexto en el que Marruecos compite directamente con la red ferroviaria española en el Magreb, reforzando su posición como hub logístico y de transporte en el norte de África. La ONCF no ha precisado la fecha de finalización de las obras, aunque el avance del 30% sugiere un progreso sostenido en un proyecto de gran envergadura. Las obras avanzan a buen ritmo en un tramo de unos 250 kilómetros que conectará la capital económica con la capital cultural del sur, uniendo dos polos fundamentales para la economía y el turismo en la región.