El aeropuerto de Dakhla, en el Sáhara Occidental bajo control marroquí, registró un incremento del 11,8% en el tráfico de pasajeros durante el primer cuatrimestre de 2026, según datos publicados por la Oficina Nacional de Aeropuertos (ONDA) de Marruecos. La instalación recibió entre enero y abril un total de 112.329 pasajeros, frente a los 100.468 del mismo período de 2025. Solo en el mes de abril, el volumen de viajeros también experimentó un alza significativo, según las cifras oficiales.
El crecimiento del tráfico aéreo en Dakhla se enmarca en la creciente presencia marroquí en el territorio del Sáhara Occidental, una antigua colonia española cuya soberanía sigue en disputa entre Marruecos y el Frente Polisario, apoyado por Argelia. Rabat controla de facto la mayor parte del territorio, incluida Dakhla, y ha impulsado inversiones en infraestructuras como el aeropuerto, las carreteras y el puerto, dentro de su plan de desarrollo económico para la región.
El aumento de pasajeros refleja, según fuentes aeroportuarias, tanto la actividad turística como el incremento de vuelos comerciales y conexiones con Canarias, un vínculo que España mantiene con el Sáhara Occidental a través de vuelos directos. La evolución del aeropuerto de Dakhla es seguida de cerca por la comunidad internacional como un indicador del dinamismo económico y la consolidación administrativa marroquí en la zona, en un contexto en el que el conflicto saharaui sigue sin resolverse en el marco de Naciones Unidas.
Desde el punto de vista geopolítico, el dato refuerza la estrategia de Marruecos de mostrar el Sáhara Occidental como una región integrada y en desarrollo, en un momento en que la cuestión del estatus del territorio sigue siendo uno de los principales focos de tensión en el norte de África. El Frente Polisario, que reclama la independencia del territorio, denuncia estas inversiones como un intento de consolidar la ocupación marroquí, mientras Argelia, principal valedor del movimiento saharaui, mantiene su apoyo diplomático y militar al Polisario. La comunidad internacional, a través de la ONU, continúa impulsando un referéndum de autodeterminación que nunca ha llegado a celebrarse.




