El puerto de Dakhla Atlántico, megaproyecto marroquí en el Sáhara Occidental, alcanza ya un avance global superior al 60%, según ha informado el Ministerio de Equipamiento y Agua de Marruecos este jueves. La infraestructura, que aspira a convertirse en un hub logístico de referencia en el Atlántico africano, amenaza con desviar tráfico comercial de los puertos canarios y reforzar la presencia marroquí en el territorio disputado.

Obras marítimas al 85,4%

El viaducto marítimo, elemento clave del proyecto, registra un avance del 85,4%. El relleno principal del dique de abrigo supera ya el 44% de ejecución, según los datos oficiales recogidos por el Ministerio. Las obras, iniciadas en 2023, se desarrollan a 40 kilómetros al norte de Dakhla, en la península de Cabo Blanco.

El puerto contará con una capacidad de 3 millones de toneladas de mercancías al año en su primera fase, con una terminal de contenedores, otra de graneles y un puerto pesquero. La inversión prevista supera los mil millones de dólares.

La ejecución de las obras progresa a buen ritmo y el viaducto marítimo se encuentra ya muy avanzado, según las cifras comunicadas por el Ministerio marroquí.

Competencia directa con los puertos canarios

El proyecto, impulsado por Rabat, busca captar parte del tráfico marítimo que actualmente transita por el archipiélago español. Su ubicación estratégica, a solo 200 kilómetros de las Islas Canarias, lo sitúa en plena ruta atlántica que conecta Europa con África occidental y América.

Analistas del sector señalan que, una vez operativo, el puerto podría desviar hasta el 15% del tráfico de contenedores que actualmente pasa por los puertos de Las Palmas y Santa Cruz de Tenerife. Marruecos ofrece además costes logísticos más bajos y condiciones fiscales ventajosas en la zona franca de Dakhla.

La aceleración de las obras coincide con el reconocimiento estadounidense de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental en 2020, que ha dado un nuevo impulso a los proyectos de desarrollo en la región. España mantiene, no obstante, su posición de neutralidad sobre el estatus del territorio, aunque en 2022 respaldó la propuesta marroquí de autonomía como la base más seria y realista para resolver el conflicto.

La UE ha financiado parte de los estudios previos del puerto de Dakhla, lo que ha generado críticas de organismos pro-saharauis y de algunos partidos canarios, que denuncian un trato de favor a Marruecos en detrimento de los intereses españoles en el Atlántico.