El comisionado de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA), Martin Makary, ha presentado su renuncia en medio de una creciente controversia. Según fuentes oficiales, el hasta ahora máximo responsable del regulador sanitario estadounidense había logrado granjearse la enemistad de varios sectores clave, incluidas grandes farmacéuticas, grupos republicanos provida y lobbies del vapeo.

La dimisión, anunciada el 13 de mayo de 2026, se produce en un contexto de tensiones políticas en Washington, donde la gestión de la FDA ha sido objeto de constantes críticas. Makary asumió el cargo en 2025 con la promesa de acelerar la aprobación de nuevos fármacos y reducir la burocracia, pero sus decisiones pronto generaron fricciones.

Un mandato marcado por las fricciones

Las farmacéuticas se quejaron de que Makary impulsaba cambios regulatorios que, a su juicio, podrían debilitar los estándares de seguridad. Por su parte, los republicanos provida le reprocharon su postura sobre la píldora abortiva mifepristona, al mantener la autorización de venta por correo que había sido recurrida judicialmente. Los grupos de presión del vapeo, en cambio, criticaron su decisión de restringir los sabores de los cigarrillos electrónicos.

La renuncia de Makary refleja la polarización que envuelve a la FDA, una agencia que gestiona desde la seguridad alimentaria hasta la aprobación de medicamentos y que mueve intereses económicos multimillonarios. El presidente de Estados Unidos deberá ahora designar un sucesor en un clima político en el que las decisiones sanitarias se han convertido en un campo de batalla electoral.