El presidente francés, Emmanuel Macron, quiere aprovechar su último año al frente del Elíseo para reconstruir la relación con Argelia, una de las mayores asignaturas pendientes de su política exterior. La estrategia, bautizada internamente como la «année utile», busca revertir el deterioro diplomático que ha marcado buena parte de su mandato y que fuentes del Elíseo reconocen como un fracaso de su gestión.
La reciente multiplicación de contactos entre París y Argel apunta a una voluntad real de reabrir el diálogo. Macron, que abandonará la presidencia en 2027, necesita un gesto tangible que despeje la tensión acumulada en los dos últimos años. El punto de inflexión llegó el pasado 14 de marzo, cuando el presidente argelino aceptó una llamada de Macron tras meses de silencio bilateral.
No podemos permitirnos perder a Argelia como socio estratégico en el Mediterráneo. La relación con Argel es clave para la seguridad regional y para la posición de Francia en el Magreb.
Un giro con consecuencias para España
La relación entre ambos países ha vivido vaivenes desde que Francia reconociera en 2021 un plan de autonomía para el Sáhara Occidental bajo soberanía marroquí – un movimiento que Argel consideró una traición – hasta la decisión de París de apoyar a Marruecos en la disputa territorial del Sáhara. Desde entonces, Argel ha congelado la cooperación en seguridad y ha reducido drásticamente los intercambios económicos con Francia.
El giro de Macron tiene consecuencias directas para los intereses españoles. Durante la crisis diplomática, España mantuvo una posición favorable a Marruecos en la cuestión del Sáhara, lo que tensó sus relaciones con Argelia. Si Francia logra ahora un acercamiento, el Gobierno de Pedro Sánchez podría quedar en una posición incómoda, al ver cómo su principal aliado europeo en la región se reconcilia con el principal antagonista de Rabat.
Sin embargo, fuentes del Ministerio de Asuntos Exteriores español han reiterado que la prioridad de España es mantener el equilibrio con ambos países del Magreb. «Nuestra relación con Argelia es estratégica en materia energética y migratoria», señalaron las mismas fuentes. «Cualquier mejora en la relación franco-argelina es positiva para la estabilidad regional».




