A principios de marzo de 2026, el presidente francés, Emmanuel Macron, pronunció un discurso en una base de submarinos de la costa bretona que supone un giro histórico en la doctrina nuclear de Francia. En su intervención, enterró cuatro décadas de ortodoxia nuclear gala al anunciar tres cambios simultáneos: un incremento del arsenal de ojivas, el fin de la transparencia sobre el tamaño de la force de frappe y la creación de un marco de «disuasión avanzada» que ofrece a socios europeos diálogos estratégicos, invitaciones a ejercicios nucleares franceses y la posibilidad de basar armas nucleares en su territorio.

La propuesta, según fuentes del Elíseo, responde a la creciente incertidumbre sobre el compromiso de Estados Unidos con la seguridad europea bajo posibles futuras administraciones. Macron busca construir un pilar de defensa europeo independiente de la OTAN, algo que hasta ahora Francia había mantenido como prerrogativa exclusivamente nacional.

Un cambio de doctrina con riesgos políticos

El anuncio se produce en un momento de inestabilidad política interna en Francia, donde la fragmentación parlamentaria dificulta la aprobación de grandes partidas presupuestarias. La ampliación del arsenal nuclear requerirá una inversión significativa, mientras que la opacidad sobre el tamaño del arsenal rompe con la tradición de transparencia que Francia mantuvo desde los años 90.

Macron propone que las armas nucleares construidas para defender París puedan ser desplegadas para proteger Berlín, un giro que durante décadas fue tabú en la doctrina francesa.

El plan podría tardar años en materializarse, y su éxito depende de la estabilidad del propio Macron, según fuentes diplomáticas. La audacia del movimiento, sin embargo, sitúa a Francia en el centro del debate sobre la autonomía estratégica europea, un tema que el presidente francés ha impulsado desde su primer mandato.

Implicaciones para la OTAN y la inteligencia europea

La iniciativa incluye también una dimensión de inteligencia: se prevé la creación de un centro europeo de evaluación de amenazas que alimente la planificación nuclear. Este componente, según fuentes diplomáticas, busca reducir la dependencia de los servicios de inteligencia estadounidenses, que actualmente proporcionan gran parte de los datos de alerta temprana a la Alianza Atlántica.

La propuesta de Macron supone el mayor desafío a la arquitectura de seguridad de la OTAN en décadas, al abrir la puerta a un pilar nuclear europeo desvinculado del paraguas estadounidense. Alemania, hasta ahora reacia a debatir sobre armas nucleares, se ha mostrado cautelosamente abierta a explorar la idea, aunque sin compromisos formales.