El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, se encuentra en Francia para participar en la cumbre del G7, donde defenderá una agenda multilateral y buscará un encuentro bilateral con su homólogo estadounidense, Donald Trump. La visita, que coincide con el 16 de junio de 2026, tiene como telón de fondo la inminente entrada en vigor de aranceles del 25% sobre las importaciones brasileñas, prevista para el 15 de julio.
Según fuentes de la delegación brasileña, la prioridad de Lula es lograr que Trump retire la medida, que afecta a la práctica totalidad de las exportaciones de Brasil hacia Estados Unidos, con escasas excepciones. El mandatario brasileño busca aprovechar el marco de la cumbre para sentar las bases de una negociación directa que evite un conflicto comercial de gran magnitud.
La presencia de Lula en el G7, foro del que Brasil no es miembro permanente pero al que asiste como invitado, refuerza su apuesta por el multilateralismo como vía para resolver las tensiones globales. En un contexto marcado por la guerra comercial entre Washington y Pekín, y las divisiones en el seno de la comunidad internacional, Brasil se presenta como un actor clave en la defensa del diálogo y la cooperación.
Además de la cuestión arancelaria, la agenda de Lula incluye encuentros con líderes europeos para abordar temas como el cambio climático, la reforma de la gobernanza global y la relación entre América Latina y la Unión Europea. La cumbre del G7, que se celebra en la región francesa de los Alpes, reúne a las siete economías más industrializadas del mundo, y la participación de Brasil ha sido vista como un gesto de apertura por parte de la presidencia francesa.
La delegación brasileña confía en que el encuentro con Trump pueda producirse en los márgenes de la cumbre, aunque hasta el momento la Casa Blanca no ha confirmado la reunión. En caso de que no se concrete, Brasil estudia vías alternativas para presionar a Washington, incluida la posibilidad de llevar el caso ante la Organización Mundial del Comercio (OMC).




