El presidente bielorruso, Alexander Lukashenko, ha calificado como «fascismo abierto» el ataque con un vehículo aéreo no tripulado ucraniano contra un autobús que transportaba a un equipo infantil de fútbol de Bielorrusia en la región rusa de Briansk. El incidente, ocurrido el 17 de junio, eleva la tensión entre Minsk y Kiev y subraya la implicación de menores en el conflicto.

Un ataque que cruza líneas rojas

Según informó el propio Lukashenko, el dron que alcanzó el autobús en una carretera cercana a la frontera con Ucrania era de fabricación ucraniana. El mandatario bielorruso no precisó si hubo víctimas mortales o heridos entre los ocupantes del vehículo, pero la acción ha sido interpretada por Minsk como una escalada deliberada en el marco del conflicto ucraniano.

Es fascismo abierto. Atacar a niños es un acto que no tiene justificación. Bielorrusia responderá con firmeza a esta provocación.

El gobernador de la región de Briansk, Alexander Bogomaz, confirmó que el ataque tuvo lugar mientras el autobús trasladaba a jóvenes futbolistas bielorrusos que regresaban de un torneo en territorio ruso. Las autoridades rusas han abierto una investigación penal por el incidente.

Tensión creciente en la frontera

El ataque se produce en un contexto de creciente implicación de Bielorrusia en la guerra de Ucrania. Lukashenko ha permitido que fuerzas rusas utilicen territorio bielorruso para lanzar ataques contra Ucrania, lo que ha provocado represalias ucranianas ocasionales contra infraestructuras militares en suelo bielorruso. Sin embargo, el objetivo contra civiles, y especialmente menores, marca un punto de inflexión.

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Bielorrusia ha convocado al encargado de negocios de Ucrania en Minsk para presentar una protesta formal. Por su parte, Kiev no ha emitido una declaración oficial sobre el suceso. Analistas señalan que el incidente podría endurecer la postura de Minsk y acelerar la integración militar entre Bielorrusia y Rusia.