Las autoridades talibanes han detenido a 30 mujeres en Herat, la tercera ciudad más grande de Afganistán, acusadas de incumplir la estricta norma de vestimenta impuesta por el régimen. Los arrestos, ocurridos durante el mes de junio de 2026, provocaron protestas de repulsa que fueron reprimidas por los talibanes, según informaron fuentes locales.
La detención masiva se produce cinco años después de la toma del poder por parte de los talibanes, en agosto de 2021. Desde entonces, el régimen ha ido endureciendo progresivamente las restricciones sobre las mujeres, limitando su acceso a la educación, el empleo y los espacios públicos.
En Herat fueron detenidas 30 mujeres por violar la norma de vestimenta, lo que desencadenó protestas que los talibanes reprimieron de inmediato.
Una política de control sistemático
La represión en Herat no es un caso aislado. En los últimos meses, los talibanes han intensificado la vigilancia sobre las mujeres en todo el país, enviando patrullas de moralidad para supervisar el cumplimiento del código de vestimenta, que exige el uso del velo integral y la ocultación del rostro en público. Las autoridades han establecido puntos de control y han detenido a cientos de mujeres en diversas provincias.
Según organismos internacionales, las restricciones impuestas por los talibanes desde su llegada al poder constituyen una violación sistemática de los derechos humanos, especialmente de las mujeres y niñas. La comunidad internacional ha condenado repetidamente estas políticas, pero hasta ahora no ha logrado forzar un cambio de rumbo en el régimen.
Protestas y represión
Las manifestaciones en Herat fueron la respuesta inmediata a las detenciones. Decenas de mujeres salieron a la calle para exigir la liberación de las detenidas y el fin de las restricciones. Sin embargo, los talibanes dispersaron las protestas con violencia, utilizando golpes y deteniendo a varias manifestantes, según testigos presenciales. No se ha informado de víctimas mortales.
La situación en Afganistán sigue siendo crítica para las mujeres, que han visto desaparecer sus derechos fundamentales en pocos años. La comunidad internacional, con escasa presencia diplomática en el país, observa con impotencia el deterioro de la situación humanitaria y de derechos humanos.




