La NASA se ha visto forzada a modificar sustancialmente sus planes para construir una base en la Luna debido a los cambios en el desarrollo del cohete New Glenn, según reveló la agencia en su evento ‘Ignition’ celebrado en marzo de 2026. El lanzador, desarrollado por Blue Origin, es un componente clave en la arquitectura del programa Artemis para el transporte de carga pesada a la superficie lunar, y sus retrasos han obligado a reestructurar toda la planificación.

Dependencia de lanzadores comerciales

Los planes iniciales de la NASA para el establecimiento de una base lunar permanente contemplaban el uso de New Glenn como el principal vehículo de carga para llevar módulos de hábitat, equipos de extracción de recursos y suministros. Sin embargo, las dificultades técnicas y los ajustes en el calendario de vuelos del cohete han provocado que la agencia tenga que buscar alternativas, según informaron fuentes oficiales de la NASA el pasado 9 de junio.

Sin New Glenn, la cadena de suministro para la base lunar se rompe. Estamos evaluando opciones con otros proveedores comerciales y ajustando los hitos del programa.

La dependencia de lanzadores comerciales como New Glenn y el Starship de SpaceX ha sido una apuesta estratégica de la NASA para reducir costes, pero la falta de madurez de algunos sistemas está generando incertidumbre en los plazos del programa Artemis, que pretende llevar humanos a la Luna de forma sostenida a finales de esta década.

Un giro inesperado en la arquitectura lunar

El rediseño de los planes, presentado en el evento Ignition, incluye la reasignación de cargas útiles a otros cohetes y la modificación de la secuencia de ensamblaje de la base. Aunque la NASA no ha revelado el impacto económico ni los nuevos plazos, fuentes internas señalaron que algunas misiones previstas para 2028 podrían aplazarse hasta 2030 si no se resuelven los problemas de New Glenn.

Blue Origin, por su parte, aseguró que el cohete completará su primera misión de carga a la Luna en 2027, pero la NASA ya trabaja en escenarios de contingencia que reducen la dependencia de un solo lanzador, lo que supone un cambio de paradigma respecto a la estrategia anterior.