Un informe publicado este viernes afirma que los países del Golfo Pérsico rechazaron la petición de Emiratos Árabes Unidos (EAU) de lanzar un ataque conjunto contra Irán, mientras que Arabia Saudí y otros estados optaron por la desescalada y el apoyo a las negociaciones, en medio de la guerra liderada por Estados Unidos e Israel contra la República Islámica.

El documento, difundido por medios afines a la región, sostiene que los EAU presionaron para intensificar las hostilidades contra Teherán, pero el resto de sus socios del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) se negaron a secundar la iniciativa. La negativa, fechada el 15 de mayo, revela fracturas internas en el bloque árabe respecto a cómo gestionar la crisis iraní.

División en el bloque árabe

Según las fuentes citadas en el informe, Arabia Saudí lideró la facción partidaria de rebajar la tensión y apostar por la vía diplomática, en línea con la postura que Riad ha mantenido en los últimos meses. Omán y Kuwait también se habrían alineado con la posición saudí, mientras que Baréin habría mostrado ambivalencia. La iniciativa emiratí, que buscaba coordinar una acción militar conjunta bajo el paraguas del CCG, quedó así aislada.

El contexto del informe es la escalada bélica entre Estados Unidos, Israel y sus aliados contra Irán, que se ha intensificado en las últimas semanas. Mientras que los EAU han adoptado una línea dura, el resto de las monarquías del Golfo temen que una confrontación abierta desestabilice toda la región y perjudique sus propios intereses económicos y de seguridad.

El documento no precisa si la negativa fue comunicada formalmente a Abu Dabi ni si hubo reuniones previas del CCG para debatir la propuesta, pero subraya que la mayoría de los países del Golfo prefieren evitar verse arrastrados a un conflicto de consecuencias imprevisibles. La postura de Riad, en particular, supone un revés diplomático para los EAU, que aspiraban a presentar un frente unido de la alianza suní frente a Irán.