Los hutíes de Yemen, oficialmente conocidos como Ansar Allah, anunciaron este lunes una «prohibición total y absoluta» a la navegación israelí en el Mar Rojo, renovando el bloqueo que Estados Unidos había intentado romper sin éxito con una campaña de bombardeos. La decisión, enmarcada en su apoyo a Palestina y en el contexto de la guerra en Gaza, reactiva la tensión en uno de los corredores marítimos más estratégicos del mundo.
Un bloqueo reeditado tras meses de pausa
La medida supone la reanudación de las restricciones que los hutíes impusieron a finales de 2023, y que Washington trató de desmantelar mediante ataques aéreos contra lanzaderas de misiles y buques en territorio yemení. Pese a la intensidad de la campaña militar liderada por EE.UU. y Reino Unido, el grupo rebelde mantiene su capacidad de hostigar el tráfico marítimo.
En el comunicado emitido por las autoridades hutíes no se especifican las medidas concretas que se aplicarán ni el calendario de la prohibición. Sin embargo, fuentes próximas al grupo señalaron que «todas las embarcaciones con bandera israelí o propiedad de empresas israelíes» serán consideradas objetivo legítimo en aguas del Mar Rojo.
Impacto en el comercio global
El Mar Rojo conecta el Mediterráneo con el océano Índico a través del canal de Suez, una ruta por la que transita aproximadamente el 12% del comercio marítimo mundial. Cualquier interrupción sostenida obliga a los buques a rodear el cabo de Buena Esperanza, alargando los tiempos de navegación y elevando los costes logísticos.
Los hutíes ya demostraron durante los primeros meses de 2024 su capacidad para alterar el tráfico marítimo con ataques con misiles y drones contra cargueros, lo que llevó a varias navieras a desviar sus rutas. Ahora, con el anuncio de este lunes, el escenario de incertidumbre comercial regresa al estrecho de Bab el-Mandeb.




