El gigante armamentístico Lockheed Martin ha alcanzado un nuevo acuerdo con el Pentágono que, según analistas, podría empeorar la relación coste-efectividad de la contratación militar estadounidense. El presidente ejecutivo de la compañía, Jim Taiclet, describió en una reciente conferencia con inversores un modelo de contratación «de tipo comercial» que, en la práctica, transfiere parte del riesgo de mercado del fabricante al contribuyente.

Bajo el nuevo esquema, Lockheed recibiría compensaciones incluso si el Gobierno modificara sus planes de adquisición o redujera las cantidades previstas de producción. Taiclet presentó el mecanismo como una herramienta para estabilizar las cadenas de suministro y acelerar la fabricación de armamento, pero voces críticas en Estados Unidos advierten de que el pacto garantiza a Lockheed una expansión de su capacidad productiva con una exposición reducida a las incertidumbres comerciales que normalmente disciplinan a las empresas privadas.

El acuerdo llega en un momento en que Washington impulsa un incremento del gasto en defensa. Según fuentes del Pentágono consultadas por medios estadounidenses, el nuevo modelo de contratación pretende agilizar la entrega de sistemas clave como los cazas F-35 y los misiles hipersónicos. Sin embargo, la falta de competencia y la garantía de ingresos incluso ante recortes podrían generar sobrecostes para el erario público.

Analistas del sector señalan que el cambio es «altamente consecuente» y que podría sentar un precedente para otros grandes contratistas de defensa. «Se elimina el incentivo para contener costes, ya que Lockheed sabe que el Pentágono cubrirá cualquier desviación», indicó un experto del centro de estudios Project on Government Oversight (POGO).

El acuerdo aún debe ser revisado por las comisiones de supervisión del Congreso, donde algunos legisladores han expresado su preocupación por la falta de transparencia. Taiclet, por su parte, defendió que el modelo «comercial» ya se utiliza en otros sectores y que permitirá a la empresa invertir en nuevas líneas de producción sin temor a cambios bruscos en la demanda.