Una startup de entrenamiento de inteligencia artificial, Shift, ha puesto en marcha en Nueva York un programa que ofrece limpieza gratuita de hogares a cambio de filmar a los residentes mientras realizan tareas cotidianas. La compañía, que planea expandirse a otras ciudades como Londres, busca obtener datos visuales del comportamiento humano doméstico para entrenar sus modelos de inteligencia artificial.
La iniciativa revela hasta qué punto la vida cotidiana se ha convertido en un recurso estratégico en la pugna global por la supremacía en inteligencia artificial. Mientras que durante años las empresas tecnológicas han recopilado datos a través de búsquedas en internet o interacciones en redes sociales, ahora el foco se desplaza hacia actividades físicas y rutinarias que antes quedaban fuera del radar de la industria.
Shift ofrece un servicio de limpieza sin coste, pero las personas que lo aceptan deben permitir que la empresa instale cámaras para grabar todas las acciones que realizan en su hogar durante la sesión de limpieza. Las grabaciones, según la compañía, se utilizarán para mejorar la capacidad de los sistemas de IA para reconocer y anticipar movimientos humanos en entornos reales, un campo conocido como aprendizaje por imitación.
La estrategia refleja la creciente escasez de datos de alta calidad para el entrenamiento de modelos, especialmente en el ámbito de la robótica y la interacción física. Empresas como OpenAI, Google o Meta compiten por acumular conjuntos de datos cada vez más detallados, y startups como Shift buscan nichos poco explotados, como las tareas del hogar, donde los datos disponibles son limitados.
El programa ha despertado un debate sobre los límites éticos de la recolección de datos. Críticos señalan que grabar a personas en su hogar plantea riesgos de privacidad y puede normalizar la vigilancia doméstica a cambio de servicios básicos. Shift afirma que los participantes firman un consentimiento informado y que pueden retirarse en cualquier momento.




