Israel mantiene su ofensiva militar contra Líbano, que ha causado ya más de 4.000 muertos en el país, según el último balance del Ministerio de Salud libanés publicado este sábado. La cifra, que asciende a 4.057 fallecidos, incluye a 135 sanitarios y personal de emergencias, y se produce en medio de la escalada de tensiones regionales con amenazas de Irán.

El balance —que incorpora a las 83 personas muertas en los últimos días— refleja la intensidad de los bombardeos israelíes sobre territorio libanés, que no han cesado desde el inicio de la ofensiva. Las autoridades libanesas no han precisado la proporción de combatientes y civiles entre las víctimas, pero la comunidad humanitaria ha alertado del creciente coste civil del conflicto.

Más de 4.000 libaneses han muerto desde el inicio de la ofensiva israelí contra el país del cedro, según el balance oficial del Ministerio de Salud.

La ofensiva israelí ha provocado una grave crisis humanitaria en Líbano, con desplazamientos masivos de población y daños generalizados en infraestructuras civiles. Organismos internacionales han solicitado en repetidas ocasiones un alto el fuego, pero la mediación diplomática no ha logrado hasta ahora detener los ataques.

Por otro lado, Irán ha lanzado amenazas públicas contra Israel, elevando el riesgo de una conflagración regional más amplia que podría afectar a todo el Mediterráneo oriental. Teherán ha calificado la ofensiva de «crimen de guerra» y ha advertido de que no permanecerá indiferente ante lo que denomina «agresión continuada» contra sus aliados en la región.

La escalada en Líbano se suma a la ya tensa situación en Oriente Próximo, donde los intereses de las potencias regionales e internacionales chocan. España sigue con atención la evolución del conflicto, que incide directamente en la estabilidad del Mediterráneo —donde mantiene desplegados efectivos militares en misiones de la UE y la OTAN—, así como en el flujo migratorio y la seguridad energética.