El papa León XIV realizará una visita oficial a España que durará una semana, según ha anunciado este jueves la Santa Sede. Es el primer viaje de un pontífice al país desde la visita de Benedicto XVI en 2011, hace ahora quince años. La noticia ha sido confirmada por fuentes del Gobierno español, que trabajan ya en la preparación del programa.

La visita busca reforzar los lazos entre el Vaticano y la Iglesia católica en España, en un contexto de enfriamiento durante el papado de Francisco, con quien las relaciones fueron a menudo tensas por discrepancias sobre el modelo de Iglesia y el papel de las conferencias episcopales. La elección de León XIV, de perfil más conciliador, apunta a una distensión.

Aunque no se ha fijado aún una fecha concreta, el viaje incluirá actos oficiales en Madrid y, probablemente, en otras ciudades de relevancia religiosa, como Santiago de Compostela o Zaragoza. El papa se reunirá con las autoridades del Estado, los obispos españoles y representantes de la sociedad civil.

Una relación que se recompone

Jesús Avezuela, director general de la Fundación Pablo VI, ha señalado que la visita evidencia que la relación entre el Vaticano y la Iglesia española «no es negativa, sino todo lo contrario». La elección de León XIV, un pontífice dialogante, permitirá abordar temas como la secularización, la pastoral juvenil y el papel de los católicos en la vida pública.

El viaje se enmarca en la estrategia del nuevo papa de recuperar el diálogo con las Iglesias nacionales y alejarse de la confrontación. Para España, supone un espaldarazo a su peso en el catolicismo global y a la gestión del episcopado local.