El ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, ha afirmado este viernes que el Gobierno ucraniano teme que la escalada de tensión en el golfo Pérsico esté apartando la atención de Estados Unidos del conflicto en Ucrania. La declaración se produce en un contexto de creciente inestabilidad en Oriente Medio, donde las hostilidades entre Irán y fuerzas respaldadas por Washington han alcanzado nuevos picos.
La lectura de Moscú sobre las prioridades de Washington
Según Lavrov, Kiev alberga el temor de que la crisis en el golfo Pérsico esté desviando el foco de Estados Unidos de la situación en Ucrania. El jefe de la diplomacia rusa no precisó si existen indicios concretos de un repliegue militar estadounidense en el teatro ucraniano, pero su intervención subraya la interpretación que el Kremlin hace de los equilibrios estratégicos globales: un escenario de múltiples crisis podría diluir los recursos que Washington dedica a sostener a Ucrania.
Kiev teme que la crisis en el golfo Pérsico esté desviando la atención de Estados Unidos de la situación en Ucrania.
La declaración de Lavrov se inscribe en la pugna narrativa que Rusia mantiene con Occidente. Moscú insiste en que el sostén militar y financiero de Estados Unidos a Ucrania no es ilimitado y que, ante un nuevo frente de crisis, la capacidad de Washington para mantener el actual nivel de apoyo podría resentirse.
El marco geopolítico de las declaraciones
Las tensiones en el golfo Pérsico se han intensificado en las últimas semanas después de que Teherán lanzara una operación de represalia contra objetivos estadounidenses en la región, en respuesta a un bombardeo previo de Washington contra posiciones iraníes en Siria. Estados Unidos ha desplegado refuerzos navales y aéreos en la zona, lo que ha elevado la alerta en la región. Para Moscú, ese despliegue podría restar capacidad de atención a las necesidades de Kiev, que depende en gran medida de la ayuda exterior para mantener su capacidad defensiva.
Por su parte, Ucrania no ha emitido comentarios oficiales sobre la afirmación de Lavrov. Sin embargo, analistas consultados por la agencia rusa señalan que es probable que en Kiev exista preocupación real ante la posibilidad de que el Pentágono tenga que repartir sus recursos entre dos escenarios de crisis simultáneos.
La advertencia de Lavrov se produce cuando Ucrania afronta una situación militar compleja en el frente oriental, con las fuerzas rusas presionando en varias direcciones tras la toma de Avdivka y la consolidación de posiciones en la región de Donetsk.




