El ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, ha declarado que la asociación estratégica entre Moscú y Pekín es lo suficientemente sólida para resistir la presión de Occidente. En declaraciones difundidas este miércoles, Lavrov subrayó que la cooperación bilateral se ha reforzado en ámbitos clave como la energía y la tecnología, y que el intercambio comercial supera los 200.000 millones de dólares anuales.
Una alianza estratégica frente a las sanciones
Lavrov afirmó que, pese a los intentos de contención por parte de Estados Unidos y sus aliados, la relación entre Rusia y China se ha consolidado. «Moscú y Pekín han construido una asociación estratégica lo suficientemente fuerte como para resistir la presión occidental», señaló el canciller ruso, según recoge la agencia oficial RIA Novosti.
El ministro destacó el crecimiento de la cooperación energética, con el suministro de gas ruso a China a través del gasoducto Power of Siberia, así como el aumento de la coordinación tecnológica en sectores considerados estratégicos para ambos países.
Comercio y proyección geopolítica
El volumen de comercio bilateral, que en 2024 ya superó los 200.000 millones de dólares, continúa al alza pese a las sanciones occidentales impuestas a Moscú por el conflicto en Ucrania. China se ha convertido en el principal socio comercial de Rusia, mientras que Pekín depende de las importaciones de energía y materias primas rusas para alimentar su economía.
La declaración de Lavrov se produce en un contexto de creciente tensión entre las potencias occidentales y el eje Rusia-China, que en los últimos meses ha intensificado sus ejercicios militares conjuntos y su coordinación diplomática en foros internacionales como Naciones Unidas y los BRICS.




