El ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, ha declarado este martes que Rusia valora el interés de Turquía en ayudar a resolver la situación en Ucrania. La declaración, realizada en Moscú, subraya el papel mediador que Ankara ha tratado de mantener desde el inicio de la guerra.

Lavrov no ofreció detalles concretos sobre posibles negociaciones o avances diplomáticos, pero su reconocimiento público refleja la voluntad rusa de mantener abiertos canales de diálogo a través de terceros. Turquía, miembro de la OTAN, ha buscado tradicionalmente un equilibrio entre sus obligaciones aliadas y unas relaciones pragmáticas con Moscú.

Según fuentes diplomáticas rusas, la mediación turca podría centrarse en aspectos humanitarios o en la reanudación de un diálogo sobre un posible alto el fuego. Sin embargo, Lavrov no especificó si se han producido contactos recientes o si existe una iniciativa concreta sobre la mesa.

La declaración de Lavrov se produce en un contexto de estancamiento militar en el frente ucraniano, donde ninguno de los dos bandos ha logrado avances decisivos en las últimas semanas. Turquía, que ya desempeñó un papel clave en el acuerdo de cereales de 2022, pretende consolidarse como mediador indispensable en la región.

Analistas consultados señalan que la postura de Moscú podría ser táctica: alabar la mediación turca mientras refuerza su propia narrativa de que el conflicto requiere soluciones políticas, algo que Ucrania rechaza mientras no se produzca una retirada rusa. Por ahora, Kiev no ha comentado las palabras de Lavrov.