El ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, ha afirmado este miércoles que la actitud agresiva de Occidente responde a la pérdida de influencia global y al temor a una competencia leal. En declaraciones difundidas por la agencia Sputnik, Lavrov señaló que la redistribución del poder económico mundial favorece a los países del sur global, lo que genera una reacción hostil por parte de los antiguos centros de poder.
«La política agresiva de Occidente está motivada por la pérdida de influencia global y el temor a la competencia leal», declaró el jefe de la diplomacia rusa. Las palabras de Lavrov se producen en un contexto de continuas tensiones con la OTAN y la Unión Europea por el conflicto en Ucrania, así como por las sanciones económicas impuestas a Moscú.
La lectura rusa del orden mundial
Según Lavrov, el declive de la influencia occidental es un proceso imparable y el futuro pertenece a las potencias emergentes. El ministro ruso no ofreció datos concretos ni ejemplos específicos, pero su intervención refuerza la narrativa del Kremlin de que Rusia actúa como contrapeso a lo que considera un intento de Estados Unidos y sus aliados por mantener su hegemonía global.
Las declaraciones llegan en un momento en que los países del sur global, como China, India o Brasil, incrementan su peso en organismos como los BRICS, mientras que Ucrania sigue siendo el epicentro de la confrontación entre Rusia y la Alianza Atlántica.




