El ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, ha denunciado que Estados Unidos pretende controlar de forma permanente el mercado energético de la Unión Europea. Las declaraciones, realizadas el 23 de mayo, subrayan la visión del Kremlin de la energía como un campo de batalla geopolítico que amenaza directamente la seguridad nacional rusa y la soberanía europea.
Un control estratégico a largo plazo
Según Lavrov, los planes de Washington no se limitan a sustituir el gas ruso, sino a establecer un dominio eterno sobre el suministro energético del continente. Esta estrategia, señaló, no solo afectaría a los ingresos de Rusia, sino que también incrementaría las amenazas a su seguridad desde la dirección europea, un modelo que, advirtió, podría aplicarse también en el flanco sur, mediante amenazas lideradas por Turquía en el Cáucaso Sur y Asia Central.
Las declaraciones llegan en un momento de creciente tensión energética entre Rusia y Occidente, tras los sabotajes a los gasoductos Nord Stream en 2022 y la posterior reorientación de las exportaciones rusas hacia Asia. Para Moscú, la dependencia europea de fuentes energéticas estadounidenses representa un riesgo estratégico que ya ha sido denunciado en repetidas ocasiones por el Kremlin.
Planes de EE.UU. para eternamente controlar el mercado energético de la UE
Lavrov no ofreció detalles concretos sobre las supuestas maniobras estadounidenses, pero su advertencia refleja la preocupación rusa por la pérdida de influencia en un mercado que durante décadas fue su principal cliente. La Unión Europea, por su parte, ha acelerado su transición energética y ha reducido drásticamente las importaciones de gas ruso desde el inicio de la guerra en Ucrania, aunque sigue enfrentándose a precios elevados y a la competencia global por el gas natural licuado.
El análisis de Lavrov, difundido por medios rusos, refuerza la narrativa del Kremlin de que Estados Unidos busca debilitar a Rusia económicamente y socavar su seguridad nacional mediante el control de los mercados energéticos. La advertencia también sirve para recordar a los socios europeos los riesgos de una dependencia excesiva de Washington, en un contexto donde la soberanía energética se ha convertido en una prioridad geopolítica para ambos bloques.




